27.09.10 – 02:22 -
PACHÉ MERAYO | elcomerciodital.com
Tenía cinco años cuando partió de Asturias a América. Primero Cuba, luego México. 15 cuando una novia aún más joven le descubrió el arte y halló en la fuerza del impresionismo la luz bajo la que sigue alumbrado. Fue emigrante de billete de tercera y hoy es propietario de una de las fortunas del mundo. Socio de Carlos Slim, otro de los multimillonarios que copan las listas internacionales, Juan Antonio Pérez Simón (1941) dice que no quiere disfrutar sólo del que ahora es uno de sus principales tesoros, su colección de más de mil quinientas piezas de arte desde el siglo XIV al XXI. Por eso descuelga hasta los cuadros que adornan sus lugares más íntimos para que otras miradas puedan disfrutar de ellos. Por eso su colección no para de viajar por el mundo.
-¿Cómo nació su pasión?
-Desde mi niñez me llamaban la atención las reproducciones que veía en los libros. Siendo adolescente, y con una idea más clara, comenzó mi interés, especialmente por la pintura y la escultura que me vinculaban con mis recuerdos de España y México y con mis sentimientos más profundos. El encuentro que tuve con las obras de los grandes maestros en mi primer viaje de regreso a Europa fue determinante. En mi madurez temprana me adentré en el conocimiento de la vida de los artistas y, con el tiempo, mi admiración hacia ellos y sus obras se convirtió en un encuentro amoroso, en una pasión.
-¿Qué es el arte para usted?
-Un reflejo de un orden supremo, una forma magistral de plasmar el conocimiento del hombre. Se ha convertido en un alimento espiritual del cual no puedo prescindir.
-¿Cómo comenzó la colección?
-Durante mi primer viaje a Europa adquirí reproducciones de obras en las tiendas de los museos que visité; recuerdo que la primer pieza que compré fue una reproducción de ‘Las lágrimas de San Pedro’, después de mi visita el Museo del Prado, y la atesoré tanto como he atesorado grandes obras que he logrado adquirir a lo largo de los años. Después compré cuadros en distintas plazas y jardines de arte en México durante los años sesenta; encargué mi primer cuadro a un pintor español refugiado de apellido Duarte, cuya escena fue tomada de una postal ilustrada con la iglesia y valle de Niembro, pueblo de mi padre.
-¿Pero cuándo empezó a adquirir obra relevante?
-En los años setenta comencé con pinturas y esculturas, primero directamente a los artistas y posteriormente en distintas galerías, donde empecé a seleccionar obras de artistas de acuerdo con mi presupuesto. En los ochenta y a la par de mi solvencia económica, incursioné en subastas, logrando conformar para la década siguiente un conjunto significativo que ha seguido creciendo.
-¿Qué prima cuando busca una obra su gusto o el valor de la obra?
-Las adquisiciones se hacen principalmente en función de mi gusto, de mis propios impulsos y del conocimiento que me ha dado la lectura y la experiencia directa en museos, galerías, ferias y bienales. En ocasiones también se han hecho tomando en cuenta el consejo de especialistas.
-¿Alguna vez ha observado las referencias económicas del arte?
-No, pues mi objetivo no es lucrar o especular, sino fortalecer el conjunto por el placer y conocimiento que las obras me aportan, así como por el compromiso que he adquirido de promover y difundir el arte.
-¿Qué le atrae de una obra?
-A cada coleccionista lo mueven distintos estímulos. A mí me atrae la conjunción de la belleza atemporal, la motivación del artista al realizarla, el tratamiento del tema o la emoción implícita; tal vez por ello difiera un poco de quienes piensan que la dimensión de la compra modifica el modo en el que el espectador se enfrenta a la misma. Admiro por igual una obra en un museo, una galería o la pared de mi casa, sin importar su precio. Lo que si modifica la forma en la que me enfrento a la obra como espectador es el grado de conocimiento que tengo del artista y su entorno, del tema y corriente; así como la familiaridad con la obra misma, ya que al convivir con la obra convives con el autor y acabas dialongando con ella.
-¿Se deja aconsejar?
-He buscado imprimir un rigor académico a la colección con el apoyo del personal que trabaja en ella y distintos especialistas, quienes la han estudiado y catalogado sugiriendo en ocasiones la adquisición de alguna obra para cubrir una escuela o movimiento, un periodo o un artista.
-Las piezas atesoradas son difundidas en exposiciones. ¿Se darán a conocer en libros?
-Los especialistas han propuesto distintas publicaciones sobre el acervo con el fin de difundir y compartir la apreciación del mismo al público en general.
-¿Tiene su propio departamento de conservación?
-He encomendado un programa periódico de dictaminación y en su caso restauración por expertos, así como la construcción de una bodega de resguardo con las condiciones óptimas de temperatura y humedad relativa.
-Creo que su biblioteca se puede comparar con la colección.
-Para el estudio y catalogación de las obras he conformado una biblioteca especializada en arte, con libros de historia, teoría y crítica del arte; monografías sobre pintura, escultura, dibujo y arquitectura; catálogos razonados y catálogos de exposiciones de los artistas más destacados de la historia del arte universal, diseño y fotografía; además de una completa colección de libros de referencia como enciclopedias, diccionarios o glosarios.
-Hábleme de sus fundaciones.
-Además de mi responsabilidad con la colección, está mi responsabilidad social. Ésta me ha llevado a instruir a las dos fundaciones que he establecido, Juntos Actuando Por la Superación, A.C. en México y Fundación JAPS en España, para que atiendan todas las solicitudes de préstamos y promuevan exposiciones en museos del mundo, de tal forma que ésta sea accesible a un extenso número de personas.
-Nueva York le espera en octubre con la Medalla Sorolla por el fomento del arte en el mundo.
-Nuestro objetivo es fomentar el desarrollo de proyectos culturales y la apreciación del arte por un extenso público. Nuestras fundaciones han colaborado, a través de préstamos temporales de diversas obras, con algunos de los museos más importantes del mundo como el Prado y el Thyssen y también museos de París, Londres, Basilea, Berlín, Colonia, Viena, Ámsterdam, Roma, Venecia, Québec, Dallas y Tokio, entre otros.
-La primera gran muestra del conjunto en Europa fue en 2006, en el Thyssen, pero América ya había aplaudido su creación ¿no?
-El primer caso fue la exposición ‘Maestros Modernos. De Corot a Kandinsky’, de 2000 a 2003 en ocho ciudades de Estados Unidos. El éxito inspiró la colaboración con museos europeos para organizar una segunda exposición titulada ‘De Cranach a Monet. Obras Maestras de la Colección Pérez Simón’, que, sí, se presentó en junio de 2006, en Madrid y luego siguió viaje por otros países. Después, una tercera y magna exposición titulada ‘De la Academia al Impresionismo. Obras Maestras Europeas del Siglo XIX en la Colección Pérez Simón’, se presentó en el año de los Juegos Olímpico celebrados en China. Y actualmente, después de su presentación en el Musée Jacquemart-André, de París, se prepara la inauguración de la exposición ‘De El Greco a Dalí’, en el Musée National des Beaux-Arts du Québec.
-Asturias se beneficia de otras formas de préstamo.
-Sí, la colección participa tanto en prestamos temporales para distintas exposiciones, como en préstamos de largo plazo. Éste es el caso del Museo de Bellas Artes de Asturias que exhibe en forma permanente algunas de las obras y en ocasiones, como la presente, participa enviándolas a exhibiciones especificas, como la efectuada en París y próximamente en Canadá. Otros Museos como el Phoenix Art Museum, y el San Diego Museum of Art, solicitan también prestamos de largo plazo.
-¿No le da miedo que sus joyas anden dando vueltas por el mundo?
-Se ha elaborado un convenio de préstamo y se gestiona una póliza de seguro que garantice la conservación y protección; también se verifica la participación de un curador que conduzca la selección y difusión.
-En alguna ocasión ha dicho que su colección es su espejo.
-Es una narración silenciosa de mi vida, refleja mis gustos, mis estados de ánimo y recuerdos temporales, además de mi experiencia estética y cúmulo de conocimientos adquiridos a través de los años. Las obras de artistas como Lhermitte y Corot, por ejemplo, evocan mis afectos más entrañables como la familia y la naturaleza; otras de artistas como Bouguereau y Tamara de Lempicka evocan mi atracción por la belleza femenina y el erotismo; mientras que las obras de Bronzino, Goya y Cabanel, reflejan mi afición por la vida de grandes personajes de la historia.
-Su selección de arte español está siendo aplaudida por todos los expertos. ¿Qué asturianos ha incluido en ella?
-El arte español tiene gran relevancia en el arte universal. Esta relevancia, aunada al hecho de haber nacido y vivido en España, explica mi interés. Dentro de este conjunto he buscado que convivan las obras de artistas locales que no han tenido el mismo reconocimiento internacional, como es el caso de Evaristo Valle, Nicanor Piñole, Laureano Barrau y Darío de Regoyos, entre otros. Estas obras y algunos objetos de arte decorativo, me remontan al entorno natural de mi infancia, a mis raíces y afectos más entrañables.
-¿Alguna obra favorita?
-No puedo señalar alguna en particular. Son como los hijos o como los amores, todas me entusiasman y tienen méritos suficientes para ser las más importantes en un momento determinado de mi vida; las atesoro indistintamente como se atesoran los afectos más cercanos.
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