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La Hispanic Society of America reconoce con la medalla de Sorolla el compromiso del empresario asturiano Pérez Simón con el arte y la cultura

Nueva York, Agencias/ E. F.-P.
El empresario asturiano Juan Antonio Pérez Simón, cuya familia emigró a México siendo él un niño y que ha conseguido reunir una de las mayores colecciones de arte del mundo, recibió el pasado martes uno de los premios con los que la prestigiosa Hispanic Society of America (HSA) distingue a quienes, de una u otra manera, contribuyen a difundir la cultura y el arte en el ámbito hispano. En concreto, Pérez Simón fue galardonado por su labor al frente de la Fundación Juntos Actuando por la Superación (JAPS), que en México y en España fomenta el desarrollo de proyectos artísticos y que trabaja para acercarlos al gran público.

La duquesa de Palma, doña Cristina de Borbón, entregó al coleccionista asturiano la distinción de la Hispanic Society, la medalla de Sorolla. Javier Godó, editor del rotativo catalán «La Vanguardia», y Mercedes Sánchez-Junco, hija del fallecido presidente y director de la revista «¡Hola!», también fueron distinguidos este año por la institución, fundada hace más de un siglo por el filántropo estadounidense Archer Milton Huntington y con sede en la ciudad de Nueva York.

Precisamente a Huntington se refirió en su discurso Pérez Simón, que acudió a la gala acompañado de sus familiares de México y de Asturias. A él, dijo, «me unen el reconocimiento y la admiración por el arte español». El pintor moscón Hugo Fontela, que ejerció de coanfitrión de la gala de estos premios, aseguró que la intervención del mecenas asturiano fue una de las más emotivas y ovacionadas e incluyó cariñosas alusiones a Asturias. «Habló de su colección, de cómo su niñez en Asturias, su juventud en México y su primer viaje a Europa marcaron su amor por el arte», refirió. Esta misma semana, el Museo de Bellas Artes de Québec, en Canadá, inaugurará una exposición con fondos de la colección de Pérez Simón, titulada «De El Greco a Dalí», que ya se exhibió en el Museo Jacquemart-André de París.

Otro de los premiados, Javier Godó, destacó el hecho de que en los 130 años de existencia de «La Vanguardia» la familia se «ha mantenido fiel a los valores fundacionales del periódico y a la defensa del espíritu liberal». Agregó que en la actualidad «los medios de comunicación deben reinventarse» y recomendó «dirigir la mirada hacia Estados Unidos, y hacia Nueva York, donde siempre se encuentran nuevas ideas». Por su parte, Mercedes, la hija de Eduardo Sánchez-Junco, que falleció el pasado mes de julio, aceptó el premio de la Hispanic Society en nombre de su padre y de la Fundación Vallelongo, que él dirigía. La hija del director de «¡Hola!» señaló que la revista «es embajadora de la cultura española» y «ha abierto puentes» entre Latinoamérica y España.

A la gala, que comenzó con un cóctel y terminó con una cena y baile, asistieron 350 personas. Entre ellas estaban el músico Marcos Varela, la pintora Victoria Febrer, la esposa del cardiólogo Valentín Fuster -María de los Ángeles Guals- y la viuda de Eduardo Úrculo -Victoria Hidalgo-, el patólogo Carlos Cordón, el modista Óscar de la Renta, el embajador español ante las Naciones Unidas, Juan Antonio Yáñez-Barnuevo, y el cónsul español para asuntos culturales, Íñigo Ramírez de Haro. También acudió la cantante Marta Sánchez, miembro del comité internacional de las artes de la Hispanic Society. La artista eligió este evento para presentar públicamente a su novio, el asturiano Hugo Castejón. Al terminar la cena, Sánchez ofreció un breve y divertido concierto.

 

El mejor arte español llega a Quebec

 

08.10.10 – 03:14 -
‘Del Greco a Dalí’ abrió sus puertas al público ayer en Canadá. Un día antes, el miércoles, tras la jornada maratoniana de recepción de la Medalla Sorolla Juan Antonio Pérez Simón viajó a Québec para presidir con la ministra de Cultura canadiense la inauguración oficial de esta exposición que reúne de su mano experta lo mejor de la pintura española desde el Siglo de Oro hasta el retorno de la democracia a nuestro país.
En las paredes del Bellas Artes de Québec cuelgan algo más de medio centenar de creaciones.
Entre ellas un pequeño Cristo, del Greco; un ‘San Jerónimo’, de Ribera, e, incluso, la condesa de Cienfuegos Jovellanos, retratada por Madrazo. Pero la pieza más singular de todas es el retrato de María Teresa de Vallabriga y Rozas, de Goya, primer retrato de Corte de una mujer hecho por el aragonés. Además, se podrá contemplar en Canadá obra de Miró, Tapies, Dalí, Juan Gris y hasta Picasso.

Entrevista a Juan Antonio Pérez Simón empresario y coleccionista, natural de Turanzas

27.09.10 – 02:22 -

PACHÉ MERAYO | elcomerciodital.com

Tenía cinco años cuando partió de Asturias a América. Primero Cuba, luego México. 15 cuando una novia aún más joven le descubrió el arte y halló en la fuerza del impresionismo la luz bajo la que sigue alumbrado. Fue emigrante de billete de tercera y hoy es propietario de una de las fortunas del mundo. Socio de Carlos Slim, otro de los multimillonarios que copan las listas internacionales, Juan Antonio Pérez Simón (1941) dice que no quiere disfrutar sólo del que ahora es uno de sus principales tesoros, su colección de más de mil quinientas piezas de arte desde el siglo XIV al XXI. Por eso descuelga hasta los cuadros que adornan sus lugares más íntimos para que otras miradas puedan disfrutar de ellos. Por eso su colección no para de viajar por el mundo.

-¿Cómo nació su pasión?
-Desde mi niñez me llamaban la atención las reproducciones que veía en los libros. Siendo adolescente, y con una idea más clara, comenzó mi interés, especialmente por la pintura y la escultura que me vinculaban con mis recuerdos de España y México y con mis sentimientos más profundos. El encuentro que tuve con las obras de los grandes maestros en mi primer viaje de regreso a Europa fue determinante. En mi madurez temprana me adentré en el conocimiento de la vida de los artistas y, con el tiempo, mi admiración hacia ellos y sus obras se convirtió en un encuentro amoroso, en una pasión.
-¿Qué es el arte para usted?
-Un reflejo de un orden supremo, una forma magistral de plasmar el conocimiento del hombre. Se ha convertido en un alimento espiritual del cual no puedo prescindir.
-¿Cómo comenzó la colección?
-Durante mi primer viaje a Europa adquirí reproducciones de obras en las tiendas de los museos que visité; recuerdo que la primer pieza que compré fue una reproducción de ‘Las lágrimas de San Pedro’, después de mi visita el Museo del Prado, y la atesoré tanto como he atesorado grandes obras que he logrado adquirir a lo largo de los años. Después compré cuadros en distintas plazas y jardines de arte en México durante los años sesenta; encargué mi primer cuadro a un pintor español refugiado de apellido Duarte, cuya escena fue tomada de una postal ilustrada con la iglesia y valle de Niembro, pueblo de mi padre.
-¿Pero cuándo empezó a adquirir obra relevante?
-En los años setenta comencé con pinturas y esculturas, primero directamente a los artistas y posteriormente en distintas galerías, donde empecé a seleccionar obras de artistas de acuerdo con mi presupuesto. En los ochenta y a la par de mi solvencia económica, incursioné en subastas, logrando conformar para la década siguiente un conjunto significativo que ha seguido creciendo.
-¿Qué prima cuando busca una obra su gusto o el valor de la obra?
-Las adquisiciones se hacen principalmente en función de mi gusto, de mis propios impulsos y del conocimiento que me ha dado la lectura y la experiencia directa en museos, galerías, ferias y bienales. En ocasiones también se han hecho tomando en cuenta el consejo de especialistas.
-¿Alguna vez ha observado las referencias económicas del arte?
-No, pues mi objetivo no es lucrar o especular, sino fortalecer el conjunto por el placer y conocimiento que las obras me aportan, así como por el compromiso que he adquirido de promover y difundir el arte.
-¿Qué le atrae de una obra?
-A cada coleccionista lo mueven distintos estímulos. A mí me atrae la conjunción de la belleza atemporal, la motivación del artista al realizarla, el tratamiento del tema o la emoción implícita; tal vez por ello difiera un poco de quienes piensan que la dimensión de la compra modifica el modo en el que el espectador se enfrenta a la misma. Admiro por igual una obra en un museo, una galería o la pared de mi casa, sin importar su precio. Lo que si modifica la forma en la que me enfrento a la obra como espectador es el grado de conocimiento que tengo del artista y su entorno, del tema y corriente; así como la familiaridad con la obra misma, ya que al convivir con la obra convives con el autor y acabas dialongando con ella.
-¿Se deja aconsejar?
-He buscado imprimir un rigor académico a la colección con el apoyo del personal que trabaja en ella y distintos especialistas, quienes la han estudiado y catalogado sugiriendo en ocasiones la adquisición de alguna obra para cubrir una escuela o movimiento, un periodo o un artista.
-Las piezas atesoradas son difundidas en exposiciones. ¿Se darán a conocer en libros?
-Los especialistas han propuesto distintas publicaciones sobre el acervo con el fin de difundir y compartir la apreciación del mismo al público en general.
-¿Tiene su propio departamento de conservación?
-He encomendado un programa periódico de dictaminación y en su caso restauración por expertos, así como la construcción de una bodega de resguardo con las condiciones óptimas de temperatura y humedad relativa.
-Creo que su biblioteca se puede comparar con la colección.
-Para el estudio y catalogación de las obras he conformado una biblioteca especializada en arte, con libros de historia, teoría y crítica del arte; monografías sobre pintura, escultura, dibujo y arquitectura; catálogos razonados y catálogos de exposiciones de los artistas más destacados de la historia del arte universal, diseño y fotografía; además de una completa colección de libros de referencia como enciclopedias, diccionarios o glosarios.
-Hábleme de sus fundaciones.
-Además de mi responsabilidad con la colección, está mi responsabilidad social. Ésta me ha llevado a instruir a las dos fundaciones que he establecido, Juntos Actuando Por la Superación, A.C. en México y Fundación JAPS en España, para que atiendan todas las solicitudes de préstamos y promuevan exposiciones en museos del mundo, de tal forma que ésta sea accesible a un extenso número de personas.
-Nueva York le espera en octubre con la Medalla Sorolla por el fomento del arte en el mundo.
-Nuestro objetivo es fomentar el desarrollo de proyectos culturales y la apreciación del arte por un extenso público. Nuestras fundaciones han colaborado, a través de préstamos temporales de diversas obras, con algunos de los museos más importantes del mundo como el Prado y el Thyssen y también museos de París, Londres, Basilea, Berlín, Colonia, Viena, Ámsterdam, Roma, Venecia, Québec, Dallas y Tokio, entre otros.
-La primera gran muestra del conjunto en Europa fue en 2006, en el Thyssen, pero América ya había aplaudido su creación ¿no?
-El primer caso fue la exposición ‘Maestros Modernos. De Corot a Kandinsky’, de 2000 a 2003 en ocho ciudades de Estados Unidos. El éxito inspiró la colaboración con museos europeos para organizar una segunda exposición titulada ‘De Cranach a Monet. Obras Maestras de la Colección Pérez Simón’, que, sí, se presentó en junio de 2006, en Madrid y luego siguió viaje por otros países. Después, una tercera y magna exposición titulada ‘De la Academia al Impresionismo. Obras Maestras Europeas del Siglo XIX en la Colección Pérez Simón’, se presentó en el año de los Juegos Olímpico celebrados en China. Y actualmente, después de su presentación en el Musée Jacquemart-André, de París, se prepara la inauguración de la exposición ‘De El Greco a Dalí’, en el Musée National des Beaux-Arts du Québec.
-Asturias se beneficia de otras formas de préstamo.
-Sí, la colección participa tanto en prestamos temporales para distintas exposiciones, como en préstamos de largo plazo. Éste es el caso del Museo de Bellas Artes de Asturias que exhibe en forma permanente algunas de las obras y en ocasiones, como la presente, participa enviándolas a exhibiciones especificas, como la efectuada en París y próximamente en Canadá. Otros Museos como el Phoenix Art Museum, y el San Diego Museum of Art, solicitan también prestamos de largo plazo.
-¿No le da miedo que sus joyas anden dando vueltas por el mundo?
-Se ha elaborado un convenio de préstamo y se gestiona una póliza de seguro que garantice la conservación y protección; también se verifica la participación de un curador que conduzca la selección y difusión.
-En alguna ocasión ha dicho que su colección es su espejo.
-Es una narración silenciosa de mi vida, refleja mis gustos, mis estados de ánimo y recuerdos temporales, además de mi experiencia estética y cúmulo de conocimientos adquiridos a través de los años. Las obras de artistas como Lhermitte y Corot, por ejemplo, evocan mis afectos más entrañables como la familia y la naturaleza; otras de artistas como Bouguereau y Tamara de Lempicka evocan mi atracción por la belleza femenina y el erotismo; mientras que las obras de Bronzino, Goya y Cabanel, reflejan mi afición por la vida de grandes personajes de la historia.
-Su selección de arte español está siendo aplaudida por todos los expertos. ¿Qué asturianos ha incluido en ella?
-El arte español tiene gran relevancia en el arte universal. Esta relevancia, aunada al hecho de haber nacido y vivido en España, explica mi interés. Dentro de este conjunto he buscado que convivan las obras de artistas locales que no han tenido el mismo reconocimiento internacional, como es el caso de Evaristo Valle, Nicanor Piñole, Laureano Barrau y Darío de Regoyos, entre otros. Estas obras y algunos objetos de arte decorativo, me remontan al entorno natural de mi infancia, a mis raíces y afectos más entrañables.
-¿Alguna obra favorita?
-No puedo señalar alguna en particular. Son como los hijos o como los amores, todas me entusiasman y tienen méritos suficientes para ser las más importantes en un momento determinado de mi vida; las atesoro indistintamente como se atesoran los afectos más cercanos.
Y si quiere saber más  entrevista en EL  MUNDO

Juan Antonio Pérez Simón, entrevista en la Voz de Asturias

Es un hombre de mundo, pero allí, en su casa de
Niembro, es más Juan Antonio que nunca y por eso
los extraños, no es que molesten, pero distorsionan
ese mundo idílico que él se ha creado. Por eso,
cuando recibe a LA VOZ, primero parece un poco en
guardia, pero luego, al posar en el prado, junto a una
escultura de Jorge Girbau, baja la guardia y le aflora
la sonrisa. De la casa se podría escribir un libro pero
él prefiere que eso siga perteneciendo a su intimidad.
–Mantiene usted una relación estupenda con el
Museo de Bellas Artes de Asturias.
–Me parece maravilloso lo que se ha hecho allí. Está
en mi corazón, es un museo sensacional que tienen
muy pocas ciudades de España y va a ser uno de los
más interesantes. A eso se tiene que sumar uno.
–Pero su museo está en México.
–No es mi museo, es el del grupo (Carso) y se hará
otro en Polanco, allí sumaré obras a las salas temporales.
–A México llegó usted de niño.
–Sí, a los cinco años me llevaron para México. Yo, de Asturias, presumo todo lo que puedo. Asturias me ha
permitido ir por el mundo con los pies en la tierra, para que no me pase como a quien se encumbra y se
siente en una nube rosa.
– ¿Ya en su niñez disponía de grandes medios económicos?
–En absoluto. Nací en el 41, en la posguerra española. Entonces había muchísimas carencias, pero yo no lo
pasé mal porque nos arreglábamos con la economía familiar: vacas, gochos, gallinas… En el campo es
donde uno mejor se puede criar y fui el niño más feliz del mundo, hasta los cinco años, que me arrancaron de
Asturias.
– ¿Y cuál fue su primer encuentro con el arte?
–A los 15 años tuve una novia de 13 que venía de una familia muy culta y me transmitió inquietudes por la
literatura –he escrito cinco libros, pero no los he publicado–; por la música –pero por mi oído no la he podido
cultivar mucho– y por la plástica. Me engancharon la Escuela de Barbizón y el gran rompimiento de los
impresionistas. Al terminar mis estudios regresé a Europa para volver a mi tierra y para visitar todos los
lugares que tanto había estudiado. Estuve en el Louvre una semana entera recorriéndolo diez horas diarias.
No vine a Europa a tumbarme en las playas, sino a alimentar todas aquellas inquietudes.
– ¿Y cuál fue el primer cuadro que adquirió?
–Inicié la colección más seriamente en los años sesenta o setenta, pero lo primero que compré, en el Museo
del Prado, fueron unas reproducciones de Las lágrimas de san Pedro y de Los borrachos .
– ¿Y el cuadro por el que siente más apego?
–No podría decirlo. Son como los hijos y me representan a mí. No los vendería, a menos que tuviera
necesidad, porque esos cuadros hablan de mí.
– ¿Alguno que le haya costado mucho trabajo adquirir?
–Cuando la colección se fortaleció comencé a comprarlos en las subastas. Las casas nos pasan a los
posibles interesados mucha información antes y así uno empieza a conocer la obra. Es como el cortejo.
–Pero alguna vez se le habrá resistido alguno.
–Algunos se los he disputado a Andrew Lloyd Weber, el compositor, y una vez cedí en favor de Tita, de la
baronesa Thyssen. Por otra parte, es cierto que el día que a Rodrigo Uría, que fue un gran amigo y al que
recuerdo mucho, le iban a dar el premio de la Hispanic Society de Nueva York, estaba con él y se subastaba
un Barceló. Reconozco que lo peleé a morir.
–Pero creo que colecciona mucho más que arte. Por ejemplo, los recuerdos de Agustín Lara.
–Pues sí, a la que fue su esposa le compré el piano, composiciones, su diario y hasta los bastones de
mando que le entregaron por toda España.
–Supongo que contará también con una colección bibliográfica.
–Es cierto, la biblioteca es muy amplia. Catalogados, hay cerca de 75.000 volúmenes; es porque adquirí
varias bibliotecas, entre ellas la del expresidente López Portillo. Algunos de los volúmenes eran regalos y
como pude comprobar, muchas veces eso son mordidas (sobornos) falsas. La actualización de la biblioteca
es una obra faraónica. Hay doce personas que llevan trabajando varios años en ello y avanzan como la
hormiga.
–Debo preguntarle por un asunto sobre el que han corrido ríos de tinta: La Talá.
–Compré una porción de tierra y nunca imaginé que eso asumiría un tinte político que llegó a ser tan
intensísimo. Así fue como comprendí que el indiano era una representación de poder que gustaba a unos y
disgustaba a otros. Para mí, Asturias era mi Arcadia, pero el problema de los que salimos es el regreso.
Tenemos que emprender la reconquista. Cuando volví, a los 22 años, me apropié de Asturias, pero cuando
asumí otras referencias económicas llegó lo que nunca me había imaginado. Nunca creí que generaría recelo
o envidia aquí. Quizás– no lo sé– es que alguien se siente incómodo. Que para algunos, reconocer en tí un
éxito es como asumir ellos un fracaso.
–Y antes apostó por Agar.
–Sí, fue en tiempos de Pedro de Silva. Me pareció bien traer a Llanes, donde no había ni una sola industria,
esta planta, y eso que supuso una lucha con los americanos por qué llevarla a cien kilómetros de Avilés, Gijón
o Santander?, preguntaban. Y luego, con lo de la Talá ya era el mexicano, el indiano, no Juan Antonio. Me
metí en una vorágine, en un tema politizado; estaba muy incómodo y fue muy decepcionante, así que tomé la
decisión de venderlo. En el mundo empezaba a crecer la burbuja de los valores de los bienes raíces y en
España había un verdadero boom, la negociación fue buena y lo vendí. Ahora estoy tranquilo.
–Sin embargo se ha dicho que podría adquirir otras propiedades, por ejemplo el palacete donde se
rodó ´El Orfanato´.
–No, no tengo la intención de hacerlo. La experiencia de la Talá me sirvió para no repetir. Conservo el hotel
de Barro, que era de la familia de mi esposa, Agar de Asturias, y lo demás lo vendí.

31/08/2008 G. FERNANDEZ


Fallece Manuela Carrera, cuñada del empresario astur-mexicano Pérez-Simón

Manuela Carrera Pérez, cuñada del empresario astur-mexicano Juan Antonio Pérez-Simón, falleció el pasado lunes en Bilbao. El funeral será oficiado hoy, a las 17.00 horas, en la iglesia parroquial Nuestra Señora de los Dolores, en Barru (Llanes).

Manuela Carrera Pérez era la hermana de la mujer del magnate llanisco Juan Antonio Pérez-Simón y viuda de Alejandro San Sebastián. Pérez-Simón nació en Turancias (Llanes) y a los cinco años emigró, junto a su familia, al país azteca, donde desarrolló una brillante y meteórica carrera empresarial.

fuente Llanes, Daniel BÁRBARA  LA NUEVA ESPAÑA


Turanzas inaugura la acera del indiano, que «no será la última inversión de Pérez Simón en Llanes»

Pérez Simón y Álvarez Campillo encabezaron la comitiva que recorrió la acera entre Posada y Turanzas.En su mente está la intención de desarrollar y dotar de contenido a varias propiedades en el concejo El empresario astur-mexicano recibió el cariño de sus paisanos en el paseo desde Posada

El empresario astur-mexicano Juan Antonio Pérez Simón acudió ayer a Turanzas para inaugurar la acera de 952 metros que une su localidad natal con Posada y que él mismo costeó. El indiano avaló las palabras de la alcaldesa de Llanes, Dolores Álvarez Campillo, en las que afirmaba que ésta «no es la primera contribución de Juan Antonio ni, estoy segura, la última en beneficio de Llanes».

Al final de los actos de la mañana, Pérez Simón precisó que cuenta en el concejo con varias propiedades y que en su mente está la intención de desarrollarlas personalmente, entre ellas la posibilidad de destinar algún palacio a fines culturales. También confesó que «me siento llanisco y asturiano, aunque no frecuente la asturianía en México».

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Perez Simón, entrevista en EL SEMANAL

Perez Simón, fotograf�a de Javier OcañaAutora de la entrevista: Virginia Drake

Nací en Asturias, pero mi familia emigró a México. Soy empresario y colecciono arte. Ahora he traído a España parte de mi colección, que se expone en el Thyssen hasta el 10 de septiembre: De Carnach a Monet.

XLSemanal ¿Le ha resultado fácil ganar tanto dinero?

Pérez Simón. Me costó mucho esfuerzo. Mi padre, en Asturias, trabajaba en el campo y yo alguna vez iba a ayudarlo. Emigró a México para buscar una vida mejor para su familia, pero murió muy joven y yo tuve que sacar adelante a mi madre y a mis dos hermanos.

XL. Sesenta años después, usted tiene casi tantos consejos de administración como cuadros. ¿Qué opinan los psiquiatras de los coleccionistas?

P.S. Que solemos movernos por obsesiones.

XL. Y su obsesión es poseer, dicen que tiene más de mil piezas únicas.

P.S. Así es, pero yo suelo comentar que los que queremos poseer siempre terminamos poseídos. En el arte, yo me muevo exclusivamente por sentimientos.

XL. Y una buena copia nunca es lo mismo.

P.S. Una vez, visitando el Prado, me sedujo una pintura de José Rivera, El españoleto. Al salir, compré en la tienda del museo una reproducción del cuadro, la enmarqué y la tuve durante muchos años cerca de mí y también la disfruté mucho.

XL. ¿A qué es comparable el momento de la adquisición de una gran obra?

P.S. Es inexplicable, es algo así como una experiencia mística, religiosa, comparable al éxtasis y a la levitación.

XL. ¿Entiende que la gente coleccione objetos muy baratos?

P.S. Sí, claro. Yo colecciono búhos porque es el anagrama de una de mis empresas y los compro, valgan medio dólar o mucho más.

XL. ¿Ha vendido alguno de sus cuadros para comprar otro mejor?

P.S. No, nunca; aunque hay algunos que con el tiempo ya no te dicen lo mismo, pero siguen conmigo.

XL. ¿Para qué no tiene dinero?

P.S. No es mi caso, pero no tengo dinero para solucionar una enfermedad.

XL. ¿Se ha enfrentado alguna vez a otro comprador por un cuadro?

P.S. Sí. En una ocasión, mi rival era Tita Cervera, los dos queríamos una pintura maravillosa de Zuloaga. Al final, ganó ella y la tiene en su colección.

XL. Júreme que en su cuarto de baño no tiene una obra maestra colgada de la pared.

P.S. Le juro que sí la tengo.

XL. Cuénteme… ¿quien lé acompaña cada día en las funciones vitales más íntimas?

P.S. En el cuarto de baño tengo un picasso, una magnífica compañía, ¡por Dios!


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