Un interesante artículo de investigación y reflexión escrito por E. Lagar sobre la situación actual del Conceyu en la Nueva España.
No extraña que Llanes haya hecho de un cubo colorido su «escudo» para el nuevo siglo XXI. Resulta un inteligente aprovechamiento de la obra del artista vasco Agustín Ibarrola, quien transformó los bloques de refuerzo del puerto llanisco en la obra titulada «Los cubos de la memoria», donde cada bloque fue pintado con símbolos, colores y alusiones varias al concejo. Ibarrola creó la postal llanisca por excelencia, pero el acierto en la adopción del cubo como enseña es aún mayor y supera su efectividad de logotipo. Hasta resulta una metáfora sobre la reciente historia de Llanes, pues el concejo se muestra como un cubo de Ibarrola: no cabe un visión de consenso, global, de todas las caras de tan hermoso territorio costero, de su reciente evolución o de sus caminos de futuro. Según quien aporte el punto de vista, el cubo cambia de color, cada cara es radicalmente distinta a las contiguas, las aristas son cortantes y, en último término, el panorama acaba pareciéndose más al cubo de Rubik: por más vueltas que se le dé, no hay forma de casarlo. Continuar leyendo

